Las Partes Privadas No Son Palabras Sucias

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Este artículo es una traducción al español por nuestra escritora Angie Martin. El artículo original también fue escrito por Angie bajo el título “Private Parts Are Not Bad Words.” Puedes encontrar el artículo original aquí. Algunas expresiones coloquiales del inglés han sido editadas en la traducción para mantener el significado del mensaje original de la autora.

Advertencia de contenido sensible: abuso sexual infantil

Desde hace mucho tiempo he querido escribir sobre este tema pero tenía un serio bloqueo de escritor y he llegado a la conclusión de que esto ha sido por temor a escribir algo incorrecto o recibir críticas negativas. Pero resulta ser que es exactamente por eso que lo tengo que escribir. Este tema puede que no sea para todo el mundo, pero yo creo sinceramente que es importante, así que aquí les va.

Las partes privadas no son palabras sucias.

Debemos enseñarles a nuestros hijos los nombres verdaderos de sus partes privadas. Debemos dejarlos hablar sobre ellas como hablan de cualquier parte del cuerpo, y debemos dejar de reaccionar apenadas cuando usan el nombre correcto para sus partes privadas en público.  Sí, puede hacernos sentir súper incómodas, pero eso es porque estamos bastante bien condicionadas a pensar que las palabras pene, vagina, vulva, testículo, ano, seno y pezón, son palabras “sucias” u “obscenas” o simplemente tabú.

Es por esto que el proceso de enseñarles a nuestros hijos las palabras correctas para referirse a sus genitales en vez de los sobrenombres que utilizamos nosotras de niñas será un proceso difícil, no solamente porque quizás estaremos yendo en contra de costumbres, sino también porque vamos a estar forzándonos a nosotras mismas a ir en contra de nuestros propios ideales internalizados.  Puede que tengamos que des-aprender aquello a lo cual hemos sido condicionadas en cuanto a nuestros genitales y sus nombres correctos se refiere. Pero créanme que vale la pena. Y quizá hasta salve vidas.

Autonomía y seguridad corporal

Yo no sé tú, pero de niña yo no me sentía cómoda con la mención de las partes privadas de nadie, en especial las mías.  Nadie tiene la culpa pero yo sentía que mis partes privadas eran un tema tabú.  Todas las partes privadas.  No era algo de lo cual se hablaba al menos que fuese absolutamente necesario, y aunque yo me sentía segura hablándole de casi cualquier cosa a mis padres, solamente lo hacía si había alguna inquietud o problema.

El tema de ‘seguridad’ (o la falta de) en cuanto a mi propio cuerpo no surgió para mí de niña.  Por esto estoy muy agradecida y me siento afortunada.  Pero ese no es el caso para mucho niños y niñas alrededor del mundo.  Las estadísticas acerca del abuso y la negligencia infantil en el mundo son terriblemente asombrosas, aún cuando nosotros mismos no somos parte de esos números.

La habilidad de un niño de entender sus partes privadas, los nombres, el propósito de ellas y el hecho de que ellos mismos están en control de ellas, y no alguien más (con la excepción de familiares y personal de salud seguros), puede llegar a hacer la diferencia entre la vida y la muerte.  Nuestros hijos necesitan poder sentirse seguros en sus propios cuerpos.  Deben saber que sus cuerpos les pertenecen a ellos y que deben poder confiar en sus propios instintos en cuanto a su seguridad se refiere.  Y es nuestro deber como padres salirnos de nuestra zona de comfort y enseñarles estas cosas a nuestros hijos.

Desafortunadamente, muchos de nosotros puede que nos enfrentemos a situaciones que ahora mismo no queremos imaginarnos, ya sea con nuestros hijos o niños que conocemos. Y si eso ocurriese, creo que todos podemos estar de acuerdo en que quisiéramos que nuestros hijos pudiesen explicar lo que les ha pasado y qué partes de su cuerpo están involucradas — de forma que los expertos relevantes puedan entender y recibir la información correcta para ofrecer la ayuda necesaria.

Quiero aclarar, eso sí, que no estoy tratando de implicar que las partes privadas no deben ser consideradas privadas. Cada quien puede enseñarle a sus hijos lo que es la moral de acuerdo con los valores personales de cada uno. Aún podemos inculcarles la importancia de ser respetuosos y mantener sus partes privadas, privadas en lugares o situaciones públicas.  No tiene que ser o una cosa o la otra.

Aceptación corporal

Levante la mano la que le cuesta aceptar su propio cuerpo. Tengo un presentimiento que no soy la única. Desde temprana edad somos expuestas a mensajes que honestamente hacen estragos en nosotras. Y pensar que todas comenzamos tan seguras de nosotras mismas! Alguna vez haz encontrado a tus pequeños mirándose a sí mismos en el espejo? O marchando a su propio ritmo como si supieran que son increíbles y únicos y que no hay nada que necesitan cambiar? Mi hija me ha dicho desde que apenas caminaba que se ama a sí misma.  Y cada vez que me lo ha dicho le he dado gracias a Dios e inmediatamente he rezado para que esta confianza no desaparezca jamás.  Pero sé que sólo es cuestión de tiempo.  Y si yo pudiera hacer algo para prolongar el tiempo que le tomará comenzar a criticarse a sí misma o compararse con sus compañeras, créanme que haría lo posible por aprovechar esa oportunidad.

Creo que esta es una de esas oportunidades.  My hija de 6 años sabe los nombres de sus partes privadas.  Siempre los ha sabido.  Bueno, digamos que no siempre porque de bebé solía llamarle nombres graciosos como bam-bam para su “parte de enfrente” y bum bum para su “parte de atrás.” Pero por varios años ya, ella conoce los términos senos, pezones, vulva, clitoris y vagina. (Bueno, a su trasero le dice “butt cheeks” que significa algo como cachetes de la nalga, pero creo que esto se entiende fácilmente, no?)

La verdad es que lo que yo he vivido con mis hijos y los nombres de estas partes del cuerpo ha cambiado mi vida.  Ellos tienen cero vergüenza.  Y no, no se la pasan hablando de sus partes privadas en público o enseñándoselas a otras personas.  Aún así, no se avergüenzan de sus partes privadas, no piensan que son sucias o asquerosas, y se sienten cómodos en su propia piel.  Yo amo esto. Cuando estoy teniendo un mal día de esos en los que pienso que he arruinado a mis hijos, solo una mirada a la confianza propia de mis hijos es evidencia suficiente para saber que estoy haciendo algo bien.  Nosotros no consideramos los nombres de las partes del cuerpo “gran cosa” y nuestros hijos saben que no lo son. 

Cuando yo era niña, yo sentía vergüenza de mis partes privadas. Creo que si no me hubiese sentido así quizás hubiese podido evitar sentirme incómoda en frente de otras niñas cuando me comencé a desarrollar. Quizás me hubiese visto a mí misma de otra manera. Puede que me hubiese apreciado a mí misma completamente y no solamente las partes de mí que yo pensaba eran suficiente o acorde a los ideales de belleza. Por esta razón, pase lo que pase me estoy aferrando a la esperanza de que lo que estamos haciendo en casa va a ayudar a mis hijos a amar y aceptar sus cuerpos al menos un rato más.

Una palabra final

Mi consejo para ti hoy, si no lo has estado haciendo hasta ahora, es que por favor comiences a referirte a las partes de tu cuerpo y el cuerpo de tus hijos con sus nombres propios. Si te preguntan por qué le estás diciendo pene a su pipi o vagina a su chichi, sé honesta. Diles que esos son los nombres verdaderos de esas partes y que quieres asegurarte de que ellos los sepan y se sientan cómodos utilizando los nombres propios de ahora en adelante. Le estarás dando un gran servicio a tus hijos y ellos probablemente se acostumbrarán rápidamente.  Si ya estabas usando la terminología correcta para los genitales con tus hijos (y esto incluye llamarle a la parte exterior de los genitales femeninos vulva y NO vagina, pues la vagina está en la parte interior), entonces sigue así!

Este es un tema del cual se ha escrito mucho recientemente. Te recomiendo que leas más al respecto y decidas lo que mejor funcione para ti. Una búsqueda rápida en internet te presentará varios artículos interesantes, como aquellos publicados en Ser Padres (2020), Chicago Tribune (2012) y Bebés Y Más (2020), entre otros. La versión en inglés del presente artículo incluye enlaces para tres publicaciones interesantes en inglés.  Todos estos también nos proveen con recursos adicionales que nos pueden servir.

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